Consejos

Consejos para una buena convivencia con tu cachorro

Qué hay que tener en cuenta antes de comprar un cachorro:

Para empezar, y como ley suprema a la hora de comprar un cachorro es que tenemos que tener clarísimo que un perro no es un capricho, es una responsabilidad. Es un ser vivo que siente, que estará con nosotros durante muchísimos años; comprar un cachorro es añadir un miembro más a la familia, por eso lo ideal es que sea una decisión bien pensada y no un capricho.

Debemos escoger un cachorro que se adapte a nuestras posibilidades económicas, no solo a la hora de comprarlo sino también, y sobretodo, por los gastos que implicará alimentarlo, llevarlo al veterinario, a la peluquería, etc.

Hay que tener en cuenta el espacio, para decantarnos por una raza pequeña, mediana o grande. Y también por el tipo de raza: hay razas más tranquilas, otras más hiperactivas, hay razas de guardia, otras más sociables, etc.

El tiempo disponible que tenemos y que necesita un perro para sacarlo a pasear, a correr, jugar con él, llevarlo al veterinario, para quererlo y que se sienta acompañado. Un perro que se pasa el día solo, no es feliz. Es un ser tan sociable que se si se deja solo, descarga su ansiedad rompiendo los muebles, llorando, ladrando, escarbando y muchísimas cosas más. Por todo esto es básico tener tiempo para nuestro perro.

Hay que tener en cuenta la raza. Siempre habrá una raza de perro que compatibilice con nuestra personalidad, por eso cuando se recomienda comprar un cachorro de raza no es por capricho, o por discriminar a los perros mestizos, pero te aseguras el tipo de conducta , que será, en la mayoría de los casos similar a la de sus padres.

Debemos tener en cuenta nuestra personalidad y modo de vida. Nuestra forma de ser a la hora de educar un cachorro es fundamental. El perro busca en nosotros un líder que le asegure su supervivencia, por eso buscará dentro de su nueva familia al miembro más dominante, querrá a todos los miembros de igual manera, pero respetará y acatará las normas más que a nadie al líder de la manada humana, esta es la forma en que ellos nos eligen como dueños.

A veces, las ganas de comprar un cachorro hace que cometamos errores, por ejemplo, adquirir un cachorro antes de los 2 meses de edad. ese es el mayor error que podemos cometer: al igual que nosotros, en esta primera etapa de vida necesita la leche de su madre para adquirir defensas para fortalecer su sistema inmunológico. Las vacunas que recibe en estos primeros meses son fundamentales, así que hay que asegurarse de ponerle todas aquellas que le falten al momento de comprarlo.

Una vez tenidos en cuenta todos estos aspectos, ya estamos preparados para comprar nuestro cachorro y disfrutar de su compañía, lealtad, amor y generosidad.

 

La importancia de educar a nuestro cachorro:

En este período son fundamentales la educación y la socialización del cachorro para garantizar su adaptación a nuestra sociedad y forma de vida.

Antes de empezar a educar al cachorro, debemos tener muy claro que nuestros esfuerzos no van a dar resultados inmediatos, pudiendo no ser visibles hasta el año o año y medio.

Perros y personas hablamos lenguajes distintos, por lo que es necesario encontrar un canal de comunicación con el que podamos entender sus necesidades emocionales y él nuestros requerimientos.

El éxito en la educación de tu cachorro está en tener:

  • Coherencia a la hora de aplicar las normas. No le permitas en ciertas ocasiones lo que prohibirás después sistemáticamente.
  • Paciencia para repetirle las mismas pautas la cantidad de veces que sean necesarias. No le bombardees con órdenes.
  • No le pegues ni le grites. Tu cachorro no debe aprender y actuar bajo el miedo o la coacción. Si tu cachorro aprende, mantendrá siempre la misma conducta. Si lo hace por miedo repetirá el mal comportamiento cuando se quede solo.

Los primeros días la nueva situación le generará cierto estrés, puesto que tendrá que acostumbrarse a un nuevo hogar, a nuevas normas de convivencia y a una nueva familia.

Dale la máxima tranquilidad, mucho cariño, comprensión, espacio vital y libertad para investigar su nuevo entorno y acostumbrarse a él. Todo es nuevo: olores, ruidos, objetos… déjale explorar por las diferentes habitaciones y permítele que husmee sin reñirle! Hasta que se acostumbre al nuevo hogar convendrá que pueda disfrutar de tu presencia y compañía en todos los momentos posibles, pero no de una atención continuada.

Nunca le dejes solo los primeros días en el jardín. Es un animal social y al sentirse solo, lejos de su madre y hermanos, se encontrará perdido y en peligro.

Una vez acostumbrado a su nuevo entorno asígnale un espacio donde siempre deberá dormir. Acostúmbralo a que se quede solo dejandolo tranquilo en su lugar de dormir y manteniéndote en silencio e ignorándolo durante un rato estando presente en la estancia. Sal de la habitación durante periodos cortos de tiempo, uno, dos, tres minutos, y entra nuevamente, desarrolla tus tareas ignorándolo siempre. Repitelo en diferentes ocasiones y sal sólo cuando esté tranquilo. Cuando consigas que esté tranquilo en tus salidas ve aumentando el tiempo. No le riñas, si llora cuando se queda solo es porque tiene miedo y extraña a sus hermanos de camada. Ahora tu familia es su manada y cuando aprenda a sentirse seguro y parte de ella ya no llorará. Tu deber es hacerle sentir seguro aunque esté solo.

Si llora porque se siente extraño ignórale: ya verás que intentará hacerlo unas cuantas veces más hasta que compruebe que este comportamiento no le da resultado. Nunca le des cariño o intentes calmarlo estando en ese estado de ánimo, interpretará que le estás premiando la conducta y la reperirá para conseguir tu atención.

Y sobre todo los primeros días, hasta que le veas habituado al nuevo entorno, acude a tranquilizarle si le ves intranquilo pero sin tocarlo y sin hablarle, que se quede callado, una vez habituado, no acudas siempre a su llamada. Hazlo de vez en cuando, cuando no se lo espere y espaciando cada vez más tu respuesta.

 

¿Cómo evitar problemas de comportamiento?

La socialización es la base principal para tener un perro equilibrado emocionalmente.

Aunque tu cachorro no pueda caminar por la calle hasta que esté completamente vacunado, deberá acompañarte en muchas de tus salidas al exterior, en brazos.

En sus primeros paseos, deberás llevarlo en brazos, para que se acostumbre a la gente, las caricias, ruidos, coches, motos, autobuses, camiones de la basura, persianas de garajes, puertas, sirenas de ambulancias o policía, gritos, movimientos de niños en el parque y a todos aquellos estímulos que formarán parte de su vida en el mundo humano. Si haces este sencillo ejercicio, cuando sea adulto no tendrá comportamientos depredatorios (correr detrás de bicis, motos, niños…), ni agresivos, miedosos o fóbicos.

Cuando se relacione con la gente no dejes que las personas toquen a tu cachorro sin ser presentados, para un perro es una falta de respeto que lo toquen sin haber olfateado antes a la persona en cuestión. Si quieres tener un perro educado y que no se suba encima de la gente sin su permiso no fomentes el mal comportamiento desde su infancia. La mayor parte de las veces somos los humanos los que creamos el mal comportamiento acariciando a los perros sin presentarnos antes.

Deberás enseñarle gradualmente a experimentar momentos de soledad para que en un futuro no muestre comportamientos destructivos cuando se quede solo en casa. Estas experiencias primarias, junto a una jerarquización correcta, evitarán aullidos, ladridos, destrozos y defecaciones o micciones en vuestra ausencia.

Si no consigues tu objetivo siempre puedes seguir las instrucciones de infinidad de libros que te ayudarán a educar a tu cachorro.

 

Consejos sanitarios:

Una vez hayamos adquirido un cachorro, es muy importante seguir un protocolo de sanidad, que se inicia con la desparasitación del perro, tanto para la salud de él, como para la tuya y la de tu familia.

Recuerda que la desparasitación debe hacerse una vez al mes externamente y cada tres meses internamente.

La desparasitación externa se realiza mediante collares, pipetas y/o sprays insecticidas. Es recomendable que se utilice un producto de amplio espectro que, además de pulgas y garrapatas, prevenga también contra el mosquito causante de la leishmaniosis. Esto debe hacerse durante todo el año, sobre todo en aquellos perros que estén más en contacto con la naturaleza.

Aunque creas que tu cachorro está correctamente desparasitado, intenta revisar que no tenga garrapatas en las orejas, el cuello, la boca o cerca de los ojos. Pueden cogerlas durante el paseo, al acercarse a un seto o a un árbol.

La desparasitación interna se realiza mediante comprimidos, pastas y jarabes y siempre bajo la supervisión de tu veterinario. La frecuencia de la desparasitación dependerá de si el perro es un cachorro o no y del entorno en el que viva.

Los parásitos pueden ocasionar diarreas, vómitos, pérdida de peso y cierta irritabilidad. Ante cualquiera de estos síntomas, no dudes en consultar a tu veterinario.

 

Calendario de vacunas

El cachorro que compres debe estar correctamente vacunado según le corresponda a su edad:

  • 6-8 semanas: primera vacunación (parvovirus, moquillo)
  • 9-11 semanas: refuerzo (parvovirus, moquillo, parinfluenza, coronavirus)
  • 14-16 semanas: refuerzo (parvovirus, moquillo, parinfluenza, hepatitis, leptospirosis)
  • 3 meses: rabia (obligatoria) + refuerzo anual

Con un correcto programa de vacunas evitarás que tu perro pueda padecer enfermedades como la parvovirosis, el moqillo, la hepatitis infecciosa canina y la leptospirosis.

Con una correcta prevención mediante pipetas o collares específicos evitarás que tu perro pueda ser picado por el mosquito que trasmite la leishmaniosis. Con pipetas, sprays y collares evitarás que las garrapatas trasmitan la enfermedad de la ehrliciosis. Con pastillas evitarás que el parásito de la filaria trasmita la enfermedad de la dirofilariosis.

Todas estas enfermedades pueden ser mortales. Sólo la prevención y la observación de determinados síntomas como: inapetencia, pérdida acentuada de peso, hemorragias nasales, abdomen abultado, diarreas, apatía, calvicie en algunas zonas del pelaje, exceso de caspa, crecimiento excesivo de las uñas, fiebre muy alta, aumento de los ganglios, problemas respiratorios, falta de apetito, signos neurológicos, ceguera, vómitos, parálisis, convulsiones… te darán pistas de que tu perro está enfermo.

Ponte en manos de tu veterinario, que te asesorará sobre el tratamiento más adecuado.

Tos de las perreras: es una enfermedad común de lugares donde conviven muchos perros, de aquí la razón de su nombre. Es de fácil contagio. Si tu perro se contagia no te asustes, es un simple resfriado. Los síntomas son episodios de tos seca, áspera y persistente, secreción nasal y fiebre ligera. Acude a tu veterinario para que te dé el tratamiento antibiótico más adecuado.

Y recuerda:

  • No dejes que tu perro vaya suelto por la calle.
  • Recoje sus deposiciones y enséñale a que haga sus necesidades en zonas habilitadas.
  • No pasees con tu perro por espacios o parques en los que esté prohibido el acceso a los animales.
  • Respeta las prohibiciones.

Una correcta convivencia entre personas y animales depende de ti.

 

El paseo de tu cachorro:

Salir a pasear, a veces se convierte en una pesadilla, porque sin duda alguna, la hora del paseo produce en los perros mucha ansiedad: ansia por pasear, que se traduce en tirones de correa. Y la culpa no es del perro… es nuestra! por no haberle educado desde pequeño a pasear.

No hagas fiesta cuando vayas a sacar a tu cachorro a pasear, le crearás un hábito de ansiedad, lo que a nosotros nos parece alegría en el cachorro es en realidad nerviosismo, y en el futuro tendremos un perro ansioso.

Sal siempre tu antes, y no inicies el paseo si está nervioso, haz que se siente y cuando esté tranquilo inicias la marcha. La correa no debe quedar nunca tensa. Cuando tira, hay que darle un tirón y decirle NO, y te detienes. Al retomar la calma, reanudas la marcha. Lo vas felicitando si camina a tu lado tranquilo. Cada vez que intente tirar, reprimes y lo haces sentar. Tu cachorro nunca debe caminar por delante de ti.

Procura siempre dar un paseo antes y luego ya puedes dejarlo un rato olfateando y explorando.

Los paseos en los cachorros deben ser de poco tiempo, con 10 minutos de marcha inicial y luego jugar y explorar un rato. Paulatinamente aumentaremos el tiempo de marcha con el crecimiento de nuestro cachorro.

Antes de salir a pasear a tu perro es muy importante llevarte una pequeña bolsa con comida. Nunca sabes si te hará falta.

Trata de llevar a tu cachorro donde tú vayas: paseos alrededor de la ciudad, viajes en coche, picnic y especialmente a explorar al vecindario.

Cuando tu perro sea un cachorro de más de 4 meses, estará dispuesto a dar muchos paseos, por lo que no dudes en ofrecerle paseos y más paseos, que le ayudará a socializarse con otros perros y extraños.

 

Para empezar a educar a tu cachorro

Antes de pensar en ir a cualquier sitio, intenta realizar este simple y efectivo ejercicio: pon un poco de comida de perro en una bolsita y cuando lo saques a pasear, ve dándole algún trocito durante el paseo. Sostén un grano de alimento en tu mano, quédate quieto y espera que tu perro se siente. Ignora cualquier otra cosa que el perro haga, él eventualmente se sentará. Cuando lo haga, dile “buen perro!”, y dale un premio, luego da solo un gran paso hacia adelante, detente y espera a que tu perro se siente de nuevo. Repítelo una y otra vez hasta que tu perro se siente inmediatamente cada vez que te detienes. Ahora da dos pasos antes de detenerte. Luego, intenta dar tres pasos y detente, y luego 5, 8, 10, 20… y así sucesivamente. Hasta ese momento habrás descubierto que tu perro camina tranquilamente y atento a tu lado y se sienta inmediata y automáticamente cada vez que te detienes. Has adiestrado todo esto en solo una sesión y las únicas palabras que has dicho son “¡buen perro!”

 

Cuidados con el cachorro en la calle

Intenta tomar unos minutos de descanso en cada paseo. Quizás sentarte, relajarte o leer una revista y dale a tu cachorro una oportunidad de echarse y ver al mundo pasar. Descubrirás que llevando algún juguete relleno tu perro se tumbará rápidamente y se quedará tranquilo. Recuerda: la calle puede ser un lugar espeluznante para el cachorro donde puede haber sorpresas que atemoricen a tu cachorro. La mejor estrategia es prevenir estos problemas, nunca des por sentada la sensibilidad que tiene tu perro por los ruidos. Si ves que se asusta puedes sacarle de ese estado llamando su atención con comida, acercale a la trufa un trozo de comida cada vez que pase un gran camión, una moto, o cualquier ruido fuerte para que no se asuste.

Trata de no dejar a tu cachorro suelto para que corra y juegue con otros perros sin interrupción, ya que de esta manera conseguirás un perro que rehusará venir cuando lo llames. En vez de eso, lleva la cena de tu perro al parque y entremedio de su sesión de juego lo llamas cada minuto o más y le pides que se siente por un par de trozos de comida. Tu perro pronto captará la idea y tus llamadas serán atendidas.

 

La importancia de socializar a tu cachorro:

La socialización es el proceso por el cual cuaquier persona aprende a relacionarse con otra personas, por lo que con los perros pasa lo mismo, pero con otros perros y personas. El proceso de socialización es muy importante ya que tu perro aprenderá a llevarse bien con otros animales o al menos a ignorarlos.

La habituación (habituar, tener hábitos) es el proceso por el cual tu perro aprende a ignorar cosas que le rodean que no son peligrosas. De esta forma, un perro habituado a un entorno metropolitano, por ejemplo, no se preocupará por el ruido del tráfico urbano ni por la presencia de muchas personas en las calles.

Aunque la socialización y la habituación son dos conceptos diferentes, son sin embargo claves para la educación y socialización del cachorro. La socialización de tu cachorro es el proceso por el cual el perro se acostumbra a reaccionar de manera adecuada (sin miedo ni agresión) frente a diferentes entornos, personas, otros perros y/u otros animales.

La socialización de tu cachorro es lo más importante en su educación porque es lo que le va a permitir prevenir conductas agresivas y miedosas en el futuro. Además, un perro bien socializado es más fácil de educar y puede ser aceptado con más facilidad por otras personas y animales.

Si no socializas a tu cachorro, en el futuro tendrás un perro agresivo o un perro que puede morder por miedo, así que tendrás muchísimo trabajo cuando tengas visitas., y súmale los problemas cuando quieras sacar a tu perro de paseo, al veterinario o a cualquier otra parte, porque tendrá miedo de todo.

La socialización del perro, al igual que la de cualquier otro animal y humano, es un proceso que dura toda la vida. Sin embargo, la etapa crítica transcurre desde el nacimiento hasta el cuarto mes, es decir, que tu perro tendrá más dificultades para adecuarse a su entorno si no ha sido correctamente socializado antes de los cuatro meses.

En cuanto al hecho de morder, es muy importante enseñar al cachorro a morder sus juguetes o tus manos cuando es pequeño, porque lo hace suavemente y lo relaciona con el juego. Evidentemente, cuando muerde así no hay intención de causar daño.

Los cachorros aprenden a cohibirse de morder cuando juegan con sus hermanos, siendo aún cachorros. Por eso, es muy importante que no sean separados de la madre muy pronto.

 

La socialización del cachorro

Empieza cuando el cachorro es separado de la madre. Es muy importante separar al cachorro de la madre y sus hermanos a los dos meses de edad, y nunca antes.

Si tu cachorro tiene menos de seis semanas y ya ha sido separado de la madre, entonces estás ante un serio problema y necesitarás buscar la manera de conseguirle una “familia sustituta” hasta que cumpla ocho semanas. Los cachorros que son separados de su madre y hermanos antes de las seis semanas no logran desarrollar todas las habilidades sociales y tienden a ser agresivos y/o miedosos en grado extremo.

Si tu perro es mayor de tres meses o incluso adulto y muestra signos de agresión o de miedo exagerado, lo mejor es consultarlo con un especialista que pueda ayudarte personalmente. En cambio, si tu perro es mayor de tres meses o adulto y se lleva bien con otros perros y con las personas, es posible que lo hayas socializado sin darte cuenta. En este caso, sigue socializando a tu perro, aunque nunca te despistes y ten mucho cuidado cuando lo expongas a situaciones nuevas, por ejemplo: niños pequeños, gatos, ruidos fuertes, etc.